Lo que hemos disfrutado en el 50 aniversario del Nuevo Teatro Circo de Cartagena, una ciudad volcada en esta conmemoración. Un teatro es sobre todo un lugar de magia, de sueños, de aspiraciones, de testimonios. También el lugar de la creación y el diálogo. Por eso es tan importante que recuperando el ritmo de la vida se celebren eventos como este medio siglo del NTC cuya alfombra roja pisaron hasta 400 personas de la venerable ciudad mediterránea.

En la calle, nuestros personajes daban la bienvenida a un público que no dejó de sorprenderse en las casi dos horas que duró el evento, lleno de cariño, nostalgia y magníficas vibraciones. Allí estaba la alcaldesa, Ana Belén Castejón, anunciando su continuidad, y otras autoridades que disfrutaron del espectáculo. Y allí estaban, recibiendo un premio diseñado por el escultor Fernando Sáez de Elorrieta, una parte muy especial de un teatro: sus trabajadores, tanto técnicos como de sala, y los productores culturales. Sin ellos y su profesionalidad un teatro es una caja vacía.

El espectáculo fue conducido con maestría por el mago Jorge Blass, que salpicó la velada con impresionantes números de magia. La música en vivo estuvo a cargo de la banda local Nunatak y el fin de fiesta corrió a cargo de nuestra compañía, que puso toda su sensibilidad al servicio de un momento tan especial.

Y si el teatro es fantasía, el culmen del cincuenta cumpleaños del NTC sirvió para reforzar esa sensación a través de la danza, la magia, la naturaleza, la música y el color. Un luminoso personaje gigante fue el hilo conductor de una función de más de media hora en la que se fueron sucediendo de forma alegórica y seductora, cuadros y escenas que simbolizaron el ayer y el mañana del teatro a través del lenguaje mágico de la compañía. Danzarines aéreos, brillantes ropajes, creativas caracterizaciones, escenarios fascinantes que no dejaron a nadie indiferente.

Teatro visual que sirve para persuadir, para sembrar belleza y poner aliento en los corazones de las personas asistentes a un evento que marcará el antes y el después de un recinto venerable.

 

Las fotografías que ilustran esta entrada han sido realizadas por Felipe G. Pagán para el Ayuntamiento de Cartagena, institución a la que agradecemos el permiso para su publicación.