Una de las fechas más simbólicas para una compañía como la nuestra es sin duda en Carnaval. La gran fiesta popular de la imaginación, la fantasía y el sarcasmo. Mucha de la vida de esta celebración primitiva y divertida del inicio de la primavera reside en cada uno de nuestros espectáculos. Los disfraces, las ambientaciones, las máscaras, los equívocos, la magia, la expresión de la libertad, la teatralización de la vida en definitiva, nos conducen por estos momentos de la cultura de los pueblos, con su origen en la noche de los tiempos.

Pero también son fechas en las que colaboramos con mucha gente con ganas de fiesta, que cuenta con nuestros personajes para ayudarles a animar sus calles o sus momentos más especiales. Es lo que pasó hace unos días en Pontedeume, donde estuvimos con nuestros robots preferidos dando vida a colegios e institutos, que programaron una divertida fiesta científica con todos los alumnos del municipio. 

También estuvimos en el enorme centro comercial Intu Asturias, cerca de Oviedo, con el superdinosaurio Otto, ese ser que tanto gusta a los peques. Y hablando de peques, los muchos que asistieron a la fiesta infantil que programaron en Pelícano, para que los niños fuesen los protagonistas de un día de magia y fiesta con sus padres y amigotes. Y por la noche, la tradicional sesión de música estupenda; el momento más potente de esta súper sala coruñesa que proyecta al lado del Atlántico su mejor energía de luces, música y espectáculo.

Fiestas igual de intensas que las de Chanteclair, en pleno centro de las Rías Baixas, un momento familiar de tarde para que papis y nenes disfruten de una sesión divertida. Y cierre de semana con un encuentro poderoso, en el que compartiremos escenario con la gran París de Noia y todas las sorpresas que como siempre sucederán en esa espléndida sala. 

Carnaval, entroido, la fiesta de los excesos y la fuerza escénica que inspira buena parte de nuestro trabajo.