Sin duda, fue una noche memorable. Participamos por primera vez en uno de los espectáculos visuales más importantes del país, la Gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, transmitida en directo como cada año por La2 y otros canales de TVE. Un espectáculo marcado por la enorme y arrebatadora creatividad plástica de sus protagonistas, que se someten a un concurso al que pueden presentarse con 3 minutos de música, una situación argumental, escenografía, seis artistas y sobre todo una exhuberante manifestación de los elementos más significativos de la cultura Drag: pelucas, plataformas, máscaras, maquillaje, acrobacia, danza y por supuesto, mucha, mucha pluma.

Una noche, además, que se aprovecha para la reivindicación y la visibilidad de una de las tribus más veneradas, simbólicas y divertidas del universo LGTBI. Los Drag están en los orígenes —fueron los protagonistas— de la reivindicación universal del Orgullo, que supuso la toma de conciencia y la dignificación de un colectivo hoy respetado y admirado en muchas partes del mundo, aunque por desgracia en otras queda un largo camino por recorrer.

Ha sido un honor que nos invitasen a este fastuoso show en el que nos hemos sentido en todo momento integrados y felices. Nuestras coloristas setas gigantes y las elegantes figuras de Rock in the air han ofrecido todo su poder para llenar de vida y de pasión una noche tan especial y un magnífico momento televisivo en compañía de los drags, sus equipos, todos y cada uno de los artistas con los que compartimos escenario, como el eurovisivo Blas Cantó, la artistaza Cristina Ramos, o los presentadores Santi Millán, Roberto Herrera y Pilar Rumeu. Y como no, nuestra súper enhorabuena al vencedor de la Gala, Drag Sethlas, que nos dejó un muy buen sabor de boca con su exhibición “Si la tentación es hermosa, imagínate el pecado”. Una experiencia inolvidable.