Pablo Mèndez

 

La luz al final del túnel es una metáfora más cercana para unos que para otros.

Quisiera con este texto hacer un llamamiento a la población en general, a los vecinos, más bien. No a los míos, sino a los vecinos de todos los artistas y empresas vinculadas exclusivamente el espectáculo, la animación y el entretenimiento de mi país, España.

¡Sí! Somos muchos y vivimos cerca de vosotros, en el piso de arriba, abajo, a la izquierda y a la derecha, incluso en el centro. Pagamos impuestos y contribuimos a las arcas de nuestros pueblos religiosamente como buenos ciudadanos. Tenemos hipotecas, préstamos, empleados, hijos… lo mismo que cualquier otro empresario o autónomo de cualquier sector.

Vengo desde hace una semana observando comentarios y publicaciones en las redes sociales en los que se presiona a ayuntamientos y a instituciones públicas a que se cancelen todos los eventos, sea cual sea su naturaleza, y su fecha de realización (hablo de agosto, de septiembre y de octubre).

Veo al alcalde de mi ciudad, Pontevedra, decir que es imprudente la cancelación y lo aplaudo. Y le digo ¡GRACIAS! Gracias por pensar en nosotros también. En Vigo, sin ir más lejos, parece ser que ya se ha cancelado todo.

Ante las palabras de nuestro alcalde cientos de personas lo tachan de irresponsable. Pues bien, señores, somos los primeros en desear que nadie se contagie o tenga que exponerse sin querer al virus maldito por culpa de un evento público. Imagínense nuestras conciencias si en un evento en el que somos los protagonistas se contagiase nuestro público. Lo único que intentamos contagiar desde siempre es felicidad, ilusión y sonrisas. Músicos, malabaristas, cantantes, actores , montadores, sonidistas, iluminadores, y un sinfín de variantes artísticas somos los primeros que queremos que ningún ayuntamiento exponga a sus ciudadanos y que esto retroceda. ¡Obvio! Queremos volver a la supuesta realidad lo antes posible y estamos dispuestos a sacrificar lo que sea por ello. En nuestro caso concretamente en estos momentos estaríamos destino a Chipre (Turquía), París, Madrid e Ibiza. Somos completamente conscientes de que eso ya no va a volver e igual que nosotros, todos los compañeros de profesión ya no podremos irnos fuera a trabajar y, más que nunca, dependeremos de los contratos locales, al igual que todos dependeremos del comercio local, de nuestros pueblos y ciudades, de los que nos toquen cerca. Es la única forma de sobrevivir.

Créanme cuando les digo que no queremos ayudas. No queremos subvenciones. No queremos sopa boba. No queremos que nos mantenga ningún estado. Tan sólo queremos TRABAJAR, actuar y ofrecer nuestros espectáculos. Porque donde ustedes ven fiesta o juerga, nosotros vemos el dinero de nuestra hipoteca, de nuestro alquiler, de nuestras inversiones, el sueldo de nuestros empleados… De repente parece como que el dinero que se invierte en un evento, festival o fiesta sea un dinero tirado a la basura, un derroche innecesario. Es evidente que en determinados casos es inviable la celebración que estaba programada, pero es aquí donde entramos nosotros, porque somos creativos, porque vivimos en una evolución constante para modernizar nuestros eventos, nuestros espectáculos. Somos expertos en adaptarnos a las circunstancias. Entendemos perfectamente que quizás no hay nada que celebrar, que posiblemente no estemos para fiestas. Estoy totalmente de acuerdo, pero señores, hay mucha más cultura que eso. Podríamos realizar teatro en la calle, musicalizar espacios para atraer a viandantes que compren en los comercios locales o que se sienten en las posibles nuevas terrazas con cristales. Quizás que unos personajes disfrazados entreguen mascarillas a los niños por las calles. Tenemos miles de plazas, de pabellones, de espacios en los que se podrán mantener medidas de seguridad y que, pqse lo que pase, podamos ayudar a mejorar el humor y paliar el malestar de la población con arte, música, teatro, circo, cuentacuentos o magos ¡qué sé yo! Hay miles de acciones posibles y no hace falta que me las pregunten a mí. En cada ciudad hay cientos de personas como yo, artistas, en general, empresas de animación, musicos, bandas… y todos, ¡todos!están remando al frente. Pregúntenles. Denles voz. Seguro que aparecen infinidad de ideas geniales en las que podamos seguir trabajando.

Señoras y señores, esperemos a ver qué pasa o cambiemos la fórmula en caso de que la previa sea inviable, pero no nos aprieten la garganta. No nos empujen del escenario. No nos aten las manos. No critiquen a los políticos que siguen pensando en nosotros y que no nos han olvidado.
Somos muchos y ahora, igual que siempre, les necesitamos como público.

 

ARTÍCULO DE PABLO MÈNDEZ PUBLICADO EL 28 DE ABRIL DE 2020 EN DIARIO DE PONTEVEDRA, CABECERA DE LA CIUDAD DONDE SE UBICA LA SEDE CENTRAL DE LA COMPAÑÍA.